Los dos jabones de saponificación en frío de IMAMAI juntos: uno pensado para calmar la piel irritada y otro para acompañar el ritual nocturno.
La caléndula y el llantén del primer calman la irritación por sinergia botánica. La jarilla nativa actúa como desinflamante y cicatrizante natural, mientras el aceite esencial de lavanda ayuda a bajar revoluciones antes de dormir. Los dos se saponifican en frío y maduran más de 30 días, un proceso que preserva intactos los activos de cada planta.
No hay un orden fijo: podés elegir según lo que necesite la piel ese día.
Sí, ambos están formulados para higiene diaria desde el nacimiento.
Ninguno de los dos: el aroma del jabón de lavanda proviene del aceite esencial de lavanda.
Guardá cada pastilla en una jabonera con buen drenaje después de cada uso.
Ambos jabones cuentan con certificación ANMAT. Elaborados artesanalmente en pequeños lotes, libres de petrolatos, conservantes sintéticos y fragancias artificiales.
Seguridad
Fórmulas que acompañan la fisiología de la piel en vez de forzarla.
sulfatos, parabenos, derivados de petróleo, disruptores, fragancias sintéticas y crueldad animal.